Hacer de zapatero remendón

¿Ha pensado alguna vez en hacer de zapatero remendón?

El material existente para tal fin resulta económico y los modernos materiales permiten tales pequeños gastos, pues están al alcance de cualquier bolsillo modesto. La adquisición de las herramientas y útiles necesarios se amortiza rápidamente.

Con el equipo expuesto estará bien provisto de utensilios el zapatero aficiona­do para la mayoría de las reparaciones de cualquier clase de calzado de toda la fami­lia.Con el equipo expuesto estará bien provisto de utensilios el zapatero aficiona­do para la mayoría de las reparaciones de cualquier clase de calzado de toda la fami­lia. Estos materiales u otros análogos se hallarán en las tiendas bien provistas de suministros para zapateros y marroquinería. Además será muy útil para estos me­nesteres la adquisición del oportuno trípode con que podremos resolver cierta clase de reparaciones del calzado.

Quien se haya quedado observando alguna vez en un (rápido) de reparaciones de calzado habrá pensado sin duda: Esto parece ciertam­ente muy sencillo.

Efectivamente, en estos comercios se renuevan za­patos y tacones, por regla general, por operarios auxi­liares perfectamente adiestr­ados.

Habrá alguien que llegue a echar de menos los viejos tiempos de los zapatos cosi­dos a mano; en la actualidad, al pegamento es al que se confía casi todo en el cal­zado.

Así ha llegado también la hora para el zapatero aficion­ado: las suelas y los tacones puede repararlos uno mismo con extraordinaria facilidad con algo de gusto y paci­encia.

No debería esperarse a que aparezcan grandes agujeros en las suelas para apli­car otras nuevas. El adel­gazamiento de las suelas suele advertirse mucho ant­es, después de una observ­ación cuidadosa.

Si los zapatos que van a repararse no han necesitado nunca antes medias suelas, basta con raspar simplemente la suela original. Esto se logra con una carda de cerdas metálicas o con papel de lija grueso. El que dispon­ga de una máquina universal con plato blando estará muy bien equipado.

Si anteriormente se ha pe­gado alguna vez una media suela a la suela original, se tendrá que arrancar aquélla desprendiéndola por una es­quina y tirando entonces de ella fuertemente con unos alicates.

En el momento de este arranque pueden presentar­se dificultades si la suela ori­ginal tenía grandes agujeros, ya que puede ocurrir que la media suela estuviera pega­da a la plantilla, puesto que los pegamentos utilizados para zapatos son muy po­tentes.

El material que se vende para suelas, aun cuando está recortado previamente en forma de zapato, tiene siempre suficiente holgura. Por tanto, se marcarán los contornos de la puntera del zapato.

Hay que mantener el lápiz de modo que quede un mar­gen suficiente para el recor­tado, o sea que no debe in­clinarse hacia dentro en su recorrido.

Si se trata de goma o de material sintético se recorta el perfil con unas tijeras fuer­tes. Si es cuero, será mejor hacerlo con una chaira o cuchilla muy afilada.

Para conseguir una per­fecta adherencia entre la nueva suela y la original se lija sesgadamente aquélla por la cara en que deberá pegarse.

Como se requiere en cual­quier trabajo de encolado, las superficies a unir han de estar secas, limpias y desen­grasadas. Las que se tienen que adherir (de la suela y del zapato) deben embadur­narse ambas perfectamente con cola de contacto. Para ello se utiliza un pincel co­rriente barato o también una espátula dentada.

Una vez aplicado el ad­hesivo se deja secar o, como dicen los técnicos, se deja airear. Esto suele durar unos 15-20 minutos. Al tocarla, la capa de pegamento no debe hacer hilos.

Para pegar es necesaria mucha paciencia.

Luego se vuelve a aplicar una segunda capa y se deja airear de nuevo.

Al unir las superficies ya recubiertas con cola debe procederse con mucha pre­caución. Una vez entran en contacto las piezas es muy difícil corregirlas y sola­mente se pueden desplazar por la fuerza, perjudicando el efecto del pegado. Quien se sienta inseguro puede co­locar un papel encerado en­tre las superficies a pegar. Se hacen coincidir las piezas y se saca cuidadosamente el papel tirando de él; mien­tras tanto, presiónese la sue­la con la mano.

Para pegar la suela se coloca el zapato sobre el trípode y se golpea fuerte­mente con el martillo. Como en todos los pegamentos por contacto, la resistencia de­pende de la fuerza de la presión y no de la duración del apretado. Si en los bor­des de zapatos muy estro­peados se presentan pro­blemas pueden utilizarse unos alicates de boca ancha. Pero con precaución para que no se estropee la em­pella.

Con una chaira se recorta la parte sobrante de la nueva suela. El rematado y ajuste final se realiza con lija.

Una vez que el canto está liso, se aplica tinte para calzado. Así se recubre la junta del pegado y permite dar una apariencia nueva al zapato.

Para la sustitución de ta­cones gastados se procede en principio del mismo modo. En este caso se saca siem­pre la tapeta exterior del tacón viejo. Para mayor se­guridad, las nuevas tape­tas se clavan levemente. Al­gunas tienen ya varios aguje­ros dispuestos a tal efecto.

Algunos calzados de se­ñora presentan tacones de material sintético huecos. En este caso se sujeta la su­perficie del tacón única­mente por los cantos. Al pegar debe procederse con mucho cuidado.

Para lograr una presión más completa pueden utili­zarse cárceles o apretado­res.

La horma da al zapato su comodidad.

Cuando un zapato aprieta mucho es una necesidad perentoria el ensancharlo. Para ello se requiere una horma graduable en la parte de la puntera mediante un tornillo. Las piezas metálicas también son convenientes. Se insertan en los agujeros de la horma, precisamente en aquellos puntos donde debe ensan­charse el zapato. Para esta operación hay que mojar previamente el cuero.

Las reparaciones de la empella son muy difíciles. Pero quien se quiera atre­ver necesitará hilo de coser e hilo torzal. Estos materiales pueden utilizarse también sin problemas para otros trabajos de cuero.

1. Con una carda se rasca la suela para el pegado. También puede utilizarse papel de lija grueso. Más cómodo será el uso de un plato blando en la máquina universal. 1.

Con una carda se rasca la suela para el pegado.

También puede utilizarse papel de lija grueso.

Más cómodo será el uso de un plato blando en la máquina universal. 

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2. Trasladado el perfil del zapato a la nueva suela, ésta se recorta con las tijeras. A continuación se rasca también la nueva suela en la cara que debe recibir al pegamento. 2.

Trasladado el perfil del zapato a la nueva suela, ésta se recorta con las tijeras.

A continuación se rasca también la nueva suela en la cara que debe recibir al pegamento. 

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3. El pegamento de contacto se aplica dos veces. Entre una y otra capa se deja airear. 3.

El pegamento de contacto se aplica dos veces. Entre una y otra capa se deja airear. 

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4. Colocad la suela en el trípode y marti­llead fuerte. La resistencia será debida al impacto y no al tiempo de apretado.4.

Colocad la suela en el trípode y marti­llead fuerte.

La resistencia será debida al impacto y no al tiempo de apretado. 

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5. Recortad la parte sobrante con una chaira y pulid bien los cantos con pa­pel de lija. 5.

Recortad la parte sobrante con una chaira y pulid bien los cantos con pa­pel de lija. 

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6. Finalmente pintad el canto de la plantilla y de la nueva suela con tinte para calzado. 6.

Finalmente pintad el canto de la plantilla y de la nueva suela con tinte para calzado. 

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 7. Los refuerzos de hierro se clavan. Pero antes deberá lijarse el tacón con cierto sesgo.  7.

Los refuerzos de hierro se clavan. Pero antes deberá lijarse el tacón con cierto sesgo. 

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8. Esta es la horma para ensanchar zapatos. Los distintos botones de metal sirven para abollar convenientemente la empella y acomodar los posibles callos al zapato. Para ensancharlo hay que mojar bien el cuero.8.

Esta es la horma para ensanchar zapatos.

Los distintos botones de metal sirven para abollar convenientemente la empella y acomodar los posibles callos al zapato.

Para ensanchar el zapato hay que mojar bien el cuero.

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