Cuando se trabaja en serigrafía con plantillas recortadas.
Todos aquellos que encuentran placer dibujando y pintando tendrán una gran satisfacción viendo reproducciones de obras artísticas.
La serigrafía no es difícil y las oportunidades que ofrece son muy variadas, realizar grabados para cuadros en nuestra casa o para cortinas o persianas, carteles y etiquetas para las puertas de la casa o para el coche.
Muchos carteles, anuncios, etiquetas y prospectos de propaganda hechos en cortas tiradas suelen imprimirse por el procedimiento serigráfico. Esta palabra resulta poco sugerente del proceso gráfico empleado, el cual es utilizar un tamiz o colador con algunas partes del mismo reservadas y dejando el resto del cuadriculado libre para que, a través de la fina retícula, pueda pasar la tinta y quede así impresa aquella zona que se quiere estampar en un papel, vidrio, tela o en muchos otros materiales que tengan como única condición ser lisos o muy poco texturados (equivalente a la textura de una tela).
Los dibujos o muestras logrados por medio de la serigrafía pueden ser de un solo color o policromos. Cada color exige que el tamiz o pantalla serigráfica debe ser limpiado a fondo y luego se traslada una nueva plantilla recortada que se adhiera perfectamente, de modo que se dé el nuevo tintado. Veamos un ejemplo: si se quiere reproducir la silueta de un árbol sobre una tela, primero se efectúa una plantilla cuyas partes interiores definen los contornos del árbol. Pero si se quiere conseguir que las ramas tengan otro color que el del árbol, se precisará otra plantilla diferente de la primera, en que las partes que ofrezcan otro color queden perfectamente definidas. Y asimismo se requerirá otra plantilla para realizar la copa del follaje, etc.
Primeramente se imprime un color, luego el segundo, y así sucesivamente se van incorporando tantos colores como convenga. Pero entre cada proceso debe limpiarse la pantalla y hacer desaparecer con disolvente cualquier resto que quede del tiraje anterior.
El proceso serigráfico con varios colores es, sin duda, algo complicado para un principiante. Antes de llevar a cabo una tirada multicolor conviene realizar muchas pruebas y prestar atención al marco o recuadro que determina la correspondencia o superposición de las tiradas sucesivas, es decir, a lo que se conoce en lenguaje técnico con el nombre de «registro». Las exigencias son mucho menores cuando se trata de imprimir sólo dos colores. Un fallo en el registro provoca superposiciones de colores en los márgenes de cada zona de entintado.
Es aconsejable que los que deseen adentrarse en el arte serigráfico elijan el camino de la impresión a un solo color y luego vayan progresando con tiradas cada vez más complejas de tintas.
La pantalla para serigrafiar es posible construirla uno mismo.
Esencialmente estriba en un marco de madera bien ensamblado a horquilla, en el que por una de sus caras se tensa un tejido propiamente como pantalla de impresión y gracias a cuyas partes huecas pasa la tinta para imprimir el objeto que se serigrafía.
Las fotos 1 y 2 detallan este hecho para obtener una pantalla serigráfica.
Por medio de dos bisagras se retiene la pantalla en un lado del marco sobre un tablero de mayor tamaño, el cual conviene recubrirlo con un plástico Entre marco y tablero hay que dejar una separación o huelgo de 1 mm.
Un instrumento muy importante en el serigrafiado es la racleta o paleta, que reparte sobre toda la pantalla la tinta, empujándola hacia fuera para que imprima la superficie de que se trata. Para un entintado regular es importante en dicha paleta una arista perfectamente recta y sin mellas; la posición idónea es formando un ángulo de 45° con respecto a la superficie.
Su mango de madera debe garantizar la estabilidad sin que adquiera ningún torcimiento. La paleta debe ser unos 4 cm más corta que la parte interior más estrecha del marco de la pantalla. Se intentará que en su recorrido no toque la madera del marco para evitar que éste se ensucie.
Antiguamente se requería una hoja de goma laca para realizar las plantillas de reserva de color o tinta. Pero actualmente se emplean unas películas especiales que se disuelven por simple acción del agua.
Estas películas constan de dos estratos, en uno de los cuales se dibuja en forma negativa el motivo que interesa reproducir. La película es casi transparente y se pueden reseguir fácilmente los contornos con lápiz. Para recortar dicha película se utiliza un cútter o cuchillo de punta muy aguzada (por ejemplo, un bisturí).
Una vez realizada, la plantilla se traslada a la pantalla. Si el dibujo que se hace debe ser más pequeño que las dimensiones de nuestra pantalla, puede recubrirse con cinta autoadhesiva la parte que no se va a utilizar.
La pantalla se humedece con una esponja y se aplica luego la plantilla recortada. Gracias a la humedad anterior la plantilla queda adherida a la tela y, cuando se ha secado, podrá levantarse fácilmente el soporte.
1.
Monta el marco con ensambles a horquilla, la tela se tensa y grapéa, para no producir desgarros se grapa doblada sobre si misma, reteniéndola previamente con una tela auto adhesiva.
Debe quedar total y perfectamente tensada la tela.
2.
Para redoblar la tensión de la tela se introducen unos listoncillos de poco espesor entre las maderas del marco y la tela.
Pero antes tienes que grapar en los cuatro lados del marco.
Los cantos de los listones se arroman ligeramente.
3.
Sobre un tablero aglomerado revestido con plástico se fija el marco de la pantalla con un par de bisagras.
El tablero actúa como platina de impresión.
El marco con las bisagras se levanta después de cada entintada.
4.
Las paletas se pueden comprar en las tiendas de manualidades, pero siempre resulta más caras que las construidas por uno.
Los listones se compran a tiras, y el perfil de goma a metros.
La longitud de la paleta a de ser según el ancho de la pantalla.
5.
Para realizar las plantillas de reservado de tinta se coloca la película recortarle (cara translúcida arriba) sobre el boceto y se calca con lápiz blando, procurando un trazo fino.
6.
Con un instrumento cortante y muy agudo (un bisturí por ejemplo) recorta los contornos de los motivos, de los que no se tiene que separar la capa soporte de la película.
Luego se apartan las partes recortadas, que deberán rellenarse con color.
7.
La pantalla (seca y carente de grasa o restos de tintas anteriores) se humedece algo y, presentándola sobre la plantilla ya recortada, se aprieta contra ella.
La película se disuelve con la humedad y, al secar queda solidaria.
Se separa la capa del soporte.
8.
Conviene secar cualquier irregularidad producida en el recortado de la plantilla (rebabas, asperezas, etc.).
Los contornos poco definidos se pueden repasar y corregir con una tinta especial, que se aporta por la parte inferior de la pantalla.
9.
Antes de aportar la tinta a la pantalla se rejunta con cinta adhesiva el interior de la plantilla.
De esta manera se evitará que la tinta cale entre el marco y tela.
La tinta se vierte desde el lado más corto, no retenido por las bisagras.
Hay que verter la tinta poco a poco y extenderla por toda la pantalla e insistir en aquellas partes no cubiertas por la plantilla.
Hay que mantener la paleta un poco inclinada pero firme y realizar la repartición de la tinta en una sola pasada, sin detenerse, por toda la superficie de la pantalla.
Es muy sencillo pintar con tinta especial.
Antes de imprimir hay que realizar otra manipulación básica. Para que lo que se va a serigrafiar quede en el lugar concreto que se ha previsto tienen que encolarse unas «referencias» en el tablero para centrar el papel o placa, etcétera.
Lo que debe reproducirse se coloca debajo de la pantalla y, cuando está centrado, se levanta la pantalla con precaución para no desplazarlo. Las referencias, que se aconseja sean de tres puntos, pueden consistir simplemente en unas tiras de papel adhesivo colocadas sobre el tablero, de manera que delimiten la superficie que ha de imprimirse.
Debajo del marco yen el lado opuesto a las bisagras se coloca un trocito de chapa de 1 mm de espesor (con adhesivo de dos caras, por ejemplo). Gracias a esta separación o salto, la tela ya repasada con tinta se mantiene separada de la superficie que se imprime una vez se ha pasado la paleta. El tejido de serigrafiar es tan elástico que recupera su plenitud cuando no se ejerce presión sobre él.
Después de tensada la tela en el marco se podrá aportar la tinta. No hay que verter demasiada cantidad, aunque sí la necesaria para que se puedan efectuar por lo menos, cuatro o cinco impresiones. Es mejor que la tinta peque de espesa que de demasiado fluida.
Para conseguir una buena repartición de la tinta con la paleta se pasa ésta sobre todo el fondo de la pantalla y, manteniéndola ligeramente levantada sobre la superficie a imprimir, se vuelve a recoger la tinta hacia un lado. A continuación se apoya la pantalla sobre el papel y se reparte la tinta con la paleta por todo el fondo de la pantalla ejerciendo una presión ligera y avanzándola progresivamente, aunque no demasiado rápido.
Conviene no detenerse durante esta operación y hacerla de manera continuada. Si se detiene y se reemprende la distribución de la tinta, en el fondo de la pantalla quedarán claras huellas de este paro. Luego se levanta la pantalla, se aparta la pieza impresa para que se seque y se procede a la nueva impresión, centrando previamente la nueva pieza de acuerdo con las referencias.
Se repasa la pantalla, ligeramente levantada con la paleta, aplicándola sobre la pieza, aunque sin ejercer presión, y volviendo a repartir la tinta sobre el fondo, y así sucesivamente hasta que se terminen las piezas que deben imprimirse. Sobre todo, no hay que negligir en ningún caso la operación intermedia entre cada impresión de recuperar la tinta en el sentido inverso que se ha utilizado para imprimir.
Las tintas secan generalmente con mucha rapidez. Por ello conviene realizar con agilidad el proceso de sacar lo ya impreso y colocar lo que se va a imprimir Si no se procede con esta agilidad acaso podría secarse la tinta en la pantalla. Si esto se produce se tienen que desobturar los orificios de la tela con un producto que disuelva la tinta seca.
Cuando se ha acabado la tirada hay que proceder a la limpieza de la pantalla para lo cual se recurre a un disolvente idóneo. Las plantillas se harán desaparecer con agua tibia y la paleta se limpiará igualmente con disolvente. Para neutralizar la pantalla conviene lavarla con agua jabonosa y luego enjuagarla varias veces con agua limpia. Después se pondrá todo a secar, pues cualquier nueva operación ha de realizarse con los instrumentos perfectamente desengrasados y secos.
No hay que decir que con estas líneas sólo se ha querido explicar, a manera de iniciación, el proceso de la serigrafía dando cuenta de lo más esencial. Existen muchas maneras de enfocar los procesos y caben muchas posibilidades de aplicación de la serigrafía, tanto por lo que se refiere a modalidades de tintas y color como en la manera de desarrollar las fases de elección de fondos y motivos. El que guste hacer pruebas y experimentos tendrá con esta técnica un amplio campo donde desarrollar su fantasía. En este arte reza perfectamente el dicho de que «la experiencia es la que hace al maestro».
Los comercios especializados en material para serigrafía son pocos y hay que saberlos localizar dentro de los epígrafes de «materiales para imprenta» y «materiales para artistas».
10.
Con tinta especial para serigrafía se trasladan directamente sobre la pantalla los motivos o dibujos que se quieran.
Esta técnica suele utilizarse para dibujar letras, perfiles complejos o delicados.
11.
He aquí el suplemento de chapa encolada sobre el tablero de un lado del marco.
Importa que este elemento mantenga siempre idéntica separación de la pantalla con el objeto que se imprime.
Proceder con cuidado al colocar el papel en posición.
12.
Las partes que no deban entintarse quedan recubiertas con la película de reservado.
Las partes que no se recubren se pueden identificar fácilmente mirando la pantalla a través de un punto luminoso, lo cual permitirá los retoques que convenga.
13.
En este caso se ha suplido con cinta adhesiva la parte de la pantalla que no se utiliza para imprimir.
Así se ahorra tinta, no muy barita. Cuidar las juntas de tiras adhesivas, para evitar que se cuele tinte por ellas.
El entintado con la paleta se realiza como cuando se utilizan plantillas recortarles.
14.
Durante un mismo proceso se realizan varias tiradas de colores diferentes, cuidando de la gradación progresiva de las tintas al verterlas directamente en la pantalla.
Los diversos tonos se consiguen con la paleta.
15.
Valiéndose de algún sistema auxiliar, la pantalla se puede aplicar también sobre superficies verticales y trabajar de manera análoga a como se hace en un tablero horizontal.
Las tintas deben ser espesas para no chorrear.
16.
En cuanto se expone en este artículo hay que ver una motivación para cultivar la serigrafía más que unas normas estrictas y detalladas.
Piénsese que, además de la puerta de un coche, se puede adornar la puerta exterior de una casa, unos postigos, la puerta de un garaje, etc.
Y si el trabajo hecho no agrada, se borra bien con un poco de disolvente.
17.
Es de suma importancia en todo el proceso serigráfico la limpieza de la pantalla.
Si cualquier poro queda obturado por poca limpieza, costará mucho recuperarlo libre de tinta, por lo que esto no se puede hacer a la tuntún.
Sin embargo, este trabajo se realiza sin compromiso utilizando un buen disolvente y un detergente adecuado.